viernes, 30 de noviembre de 2012

"No creo que las cosas lleguen fáciles, milagros no hay" "He tenido ocho años fantásticos y no creo que esté en condiciones de quejarme"


Nadal: "No creo que las cosas lleguen fáciles, milagros no hay"

  • "He tenido ocho años fantásticos y no creo que esté en condiciones de quejarme", dijo

EUROPA PRESS 26/11/12 - 13:55.
Rafa Nadal comentó que no hay "maravillas ni plazos" después de volver la semana pasada a los entrenamientos en pista, por lo que no se marca un tiempo para su regreso a la competición, dejando claro que quiere hacerlo cuando no haya riesgo de recaída para así "volver a disfrutar" del tenis y poder luchar por volver a ser el que era, sea número 1 del ranking ATP o no.
Hace una semana que empecé a entrar en pista, estamos dentro de los plazos programados, pero en una semana ni maravillas ni plazos, no se puede especificar", manifestó en rueda de prensa el manacorí en Sitges (Barcelona), donde acudió como embajador de 'Bacardi' y su campaña 'Champions drink responsibly' ('Los campeones beben con responsabilidad').
El balear indicó que ha "trabajado" para recuperarse "lo antes posible". "Me he perdido torneos que no he podido estar, pero he tenido ocho años fantásticos y no creo que esté en condiciones de quejarme. Mi objetivo es volver a estar sano y jugar al tenis. ¿He sido infeliz? No, he sido feliz de otra manera", confesó.
Nadal, que sufrió una rotura parcial del tendón rotuliano de la rodilla izquierda, lleva casi seis meses fuera de la competición, pero no ha perdido la ilusión de volver a las pistas, aunque no se marca una fecha concreta para hacerlo.
"El objetivo ha sido intentar que la rotura parcial del tendón se recuperara, el proceso ha sido algo más lento, pero seguimos unos plazos en que todos estamos contentos. Mi objetivo es volver a jugar lo antes posible, pero empezar con la certeza de que la lesión está recuperada y que puedo volver a disfrutar del tenis por muchos años que es lo que me gustaría", comentó.
Para Nadal, el tenis es una "prioridad máxima", pero no lo es todo en su vida y ha aprovechado para dedicar tiempo a otras cosas que le aportan felicidad. De todos modos, ahora sólo quiere dar su máximo rendimiento y llegar hasta donde pueda. "Intentaré dar mi máximo, si da para ser número 1 seré feliz, si es 2 feliz y si es el 8, feliz. Hay que llegar al propio límite y la satisfacción es la misma, no depende de resultados sino de trabajo", recalcó el balear.
"Por la lesión no pude pelear por el número uno. Pero número uno sé es o no sé es, mi objetivo es recuperarme y volver a jugar. En 2012 estaba jugando bien, y ahora quiero estar preparado para trabajar y después veremos cómo evolucionan las cosas. Después de cinco meses parado no creo que las cosas lleguen fáciles, milagros no haycinco meses parado no creo que las cosas lleguen fáciles, milagros no hay. Tendré que seguir trabajando, quizá más que antes", reconoció el manacorí.
Por otro lado, Nadal defendió al equipo español de Copa Davis pese a su derrota en la final contra la República checa, ya que dieron todo en la pista, y felicitó a David Ferrer por su temporada "fantástica". "Merece un reconocimiento por haberse superado año a año y porque lo que ha ganado se lo ha ganado a pulso", indicó.
"Ha tenido una carrera de mala suerte, porque merece ganar más de lo que ha ganado, pero el tiempo le va dando la razón y se impone la lógica. España tiene suerte de tener a un jugador como Ferrer compitiendo por el mundo y representando a nuestro país. Le felicito y ojalá pueda seguir triunfando durante años", se sinceró.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Ser Resiliente: Saca partido a la adversidad

Eric AbidalMaria de Villota, el científico Stephen Hawking o el malogrado actor Christopher Reeve (entre otros muchos) cuentan con un denominador común si prestamos un mínimo de atención. Todos ellos hicieron, en un momento dado de sus respectivas vidas, del sufrimiento, virtud. En su día, la fatalidad les golpeó sin miramientos (un cáncer de hígado, la pérdida de un ojo o quedarse postrado en una silla de ruedas para el resto de sus días), pero lejos de hundirse, paradójicamente todos ellos salieron fortalecidos del trauma vivido.

Este fenómeno responde al nombre de resiliencia. Según la definición de la Real Academia española, se trata de “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”. 

Hay bastante consenso entre los investigadores a la hora de identificar a la estadounidense Emmy Werner como la pionera en efectuar un estudio, a mediados del siglo XX, sobre resiliencia. Werner heredó el concepto del psicoanalista británico John Bowlby, quien a su vez lo tomó prestado de la Física. De este ámbito es de donde procede, originariamente, el término.

La Física lo define como la capacidad que tienen algunos metales para doblarse y luego volver a su posición original cuando se deja de ejercer presión sobre ellos. En psicología, “se usa la metáfora de los juncos” para explicar el concepto, relata a LaVanguardia.com el profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Gonzalo Hervás. “Cuando el caudal aumenta considerablemente, los juncos de los ríos se doblan, sin romperse y sin quebrarse, y luego vuelven a su posición original cuando las aguas recuperan su aspecto habitual”, añade.

¿Es posible ser resiliente, o es algo genético?

Son muchas, o bastantes para ser exactos, las personas que tienen, entre sus aptitudes, la de ser resilientes. Aunque puede tener algo que decir, la genética no determina de manera unívoca que un individuo cuente o no con esta, dijéramos, habilidad. Y es que se puede aprender a ser resiliente, aunque no todo el mundo puede hacerlo. “Uno puede pensar que el porcentaje de respuestas resilientes es minoritaria. Pero en realidad es bastante más alta de lo que esperaríamos, entre un 30 y un 50%. Es algo frecuente ser resiliente, y mucha gente se sorprende a sí misma cuando lo descubre”, esgrime Gonzalo Hervás.

El problema radica en que para saber si uno cuenta, o no, con esta capacidad es necesario pasar por una experiencia extrema. “Esa es la prueba de fuego y es lo que hace que uno lo confirme”, asegura el profesor de la Complutense. De hecho, “la persona (y esto enlaza con otro concepto psicológico que se llama crecimiento tras la adversidad) descubre esas capacidades nuevas que desconocía y se siente mucho más seguro para enfrentarse a otras experiencias. Uno redescubre cuáles son sus determinados valores, y esto conduce a un cambio vital, de filosofía de vida”, agrega. 

Para muestra, un botón. “Ahora veo más que antes lo que es importante en la vida”, dijo la piloto de Fórmula 1, Maria de Villota, días después de perder el ojo derecho a causa de un accidente con su monoplaza.

Identificada como una patología

En el siglo pasado, a las personas resilientes, por desconocimiento, se les había llegado a tachar de enfermizas. “Antes, cuando no había ni siquiera términos, y por supuesto menos aún teorías sobre aspectos positivos relacionados con las fortalezas humanas, se interpretaban estas realidades con las teorías que habían. Y sólo había teorías para lo negativo”, recuerda Hervás.

En consecuencia, al final se acababa identificando un rasgo positivo como algo patológico: que si estaban reprimiendo, que si estaban encapsulando la vivencia traumática y no la estaban expresando… cuando, en realidad, eran personas resilientes al 100% que estaban sumergidas en un proceso totalmente sano. 

Cabe remarcar que una persona puede tener experiencias de dolor sin que, necesariamente, tenga que vivirlas en el plano más social. “En paralelo, incluso, puede mantener una actitud bastante positiva, sin perder la capacidad de disfrutar”, esgrime Hervás. 

La fe, ¿generadora de personas resilientes?

Se ha observado que la espiritualidad y la religiosidad pueden ayudar a algunas personas a ser más resilientes. Y lo pueden hacer por la vía de dar sentido a determinadas experiencias adversas y, también, por el apoyo social que pueden recibir las personas que pasan por un trauma vital (al contar con un entorno que puede favorecer la expresión de las emociones).

“Pero es muy importante la flexibilidad”, recuerda Hervás. “Las creencias demasiado rígidas, sean de tipo religioso o de otro, están asociadas a una peor recuperación tras la adversidad”, añade.

Sacar partido a la adversidad

Al final, todo se reduce a intentar sacar la parte positiva de una situación extrema vivida, algo nada fácil. Y es que hay que ser consciente de que la adversidad está presente en nuestras vidas y antes o después vamos a encontrarnos (en mayor o menor medida) con ella. “Hay que intentar aprovechar las oportunidades que te pueda dar la adversidad. En frío, todo el mundo preferiría obviarla, pero una vez estás sumergido en una situación difícil hay que intentar, en la medida de lo posible, tratar de sacar algo bueno de ella”, remata Hervás.

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Javier Ricou El Coaching crece con la crisis


El coaching crece con la crisis

El 'coach' no aconseja, se limita a acompañar para buscar el mejor camino para el cliente | En estos cursos afloran habilidades del trabajador que ni él mismo conocía | El 'coaching' ya no es exclusivo del alto ejecutivo y avanza en todos los campos

Vida | 29/11/2012 - 00:36h
Javier Ricou
Lleida
Conseguir que el otro saque la mejor versión de sí mismo". "Conducir a alguien desde el lugar en el que está hacia el que desea estar". "Enfocar a una persona hacia aspectos que ella misma desconoce". "Ayudar a marcar metas, objetivos y acciones concretas". Son diferentes definiciones para un mismo término: el coaching. Una disciplina o profesión que crece, en contra de lo que pasa en otros campos, gracias a la crisis. Y es que es en momentos de dificultades cuando más efectiva resulta, afirman los expertos, la ayuda de un coach. Las demandas llegan ya desde todos los campos (cuando hace sólo unos años el coaching se limitaba a los altos ejecutivos) y casi el 90% de los coachs que hay en España están activos, tal como quedó patente en las VII jornadas profesionales del coaching celebradas hace unas semanas en la Universitat Oberta Abat Oliba CEU de Barcelona. Organizó el encuentro la Federación Internacional del Coaching (ICF), y su presidente, César Fernández, apuesta, ante esta nueva realidad, "por abrir el coaching a todos los ámbitos, desde empresarios, hasta parados y emprendedores".

Jamás el coaching había gozado de tanta popularidad. Pero no hay que confundir esta profesión con el trabajo del entrenador personal. El coach no enseña, no da consejos, no ejerce influencias, ni pierde el tiempo en reprimendas. "El coach es como un espejo -afirma Herminia Gomà, coach y directora del Instituto Gomà de Barcelona- que devuelve observaciones de uno mismo y enfoca aspectos diferentes que nosotros desconocemos". Gomà, ponente en el Coach Congress Barcelona (celebrado hace un par de semanas), sostiene que el coaching "conecta con nuestros valores y fortalezas para ser quienes realmente queremos ser y conseguir lo que realmente anhelamos".

¿Qué habilidades ha de tener un coach? La respuesta la dio Viviane Launer, primera Master Coach en España y acreditada por la ICF, en ese mismo congreso. "Entre las habilidades que debe tener un coach destaca la escucha activa de lo que la otra persona dice y no dice; las preguntas poderosas, que lleven a ese individuo a la autoconciencia y la exploración; la capacidad de ayudar al cliente a definir metas, objetivos y acciones concretas, y la paciencia para mantener el silencio: cuando estamos callados también ocurren muchas cosas", afirmó la coach francesa.

César Fernández, presidente de ICF, coincide con las dos expertas en que el coach "no enseña, sino que escucha para descubrir qué quiere el cliente, cuáles son sus sueños y mejores aptitudes para sacar así a la luz lo mejor de sí mismo". Lo que más sorprende de esta disciplina es que el coach no tiene por qué conocer ni ser un experto en la profesión de la persona a la que acompaña en este viaje. Es más, "cuantos menos conocimientos tengamos sobre su trabajo, más posibilidades hay de alcalzar las metas deseadas", asegura César Fernández. Y es que el coaching, afirman los expertos en esta disciplina, busca virtudes, más que aptitudes profesionales. El coach, añade Fernández, detecta barreras que hay que tirar y sueños que pueden convertirse en realidad. El secreto de esta técnica es descubrir el potencial oculto del cliente, que él ni tan siquiera conoce, para hacerlo aflorar.

En una sociedad donde todo va tan rápido, los clientes que contratan a estos profesionales suelen disponer de poco tiempo para las sesiones. "Por ello es necesario ir directo a la búsqueda de soluciones", afirma Peter Szabo, Master Coach Ejecutivo por ICF y doctor en Derecho. "Cuando hay poco tiempo lo que hay que hacer es construir soluciones en vez de perder el tiempo en solucionar problemas",

Hoy en día son muchas las empresas que recurren al coaching. Los cursos suelen dirigirse a responsables de áreas o personas que tienen puestos de responsabilidad. César Fernández recalca que apuntarse a esas sesiones no es obligatorio, pero la mayoría de los empleados -cuando la decisión se toma desde arriba- siguen los cursos. "Lo que nosotros hacemos es indagar en los sueños, preocupaciones o dudas que puedan tener esos trabajadores", añade Fernández. El principal objetivo es diluir barreras que impiden a ese empleado dar la mejor versión de sí mismo. "Si lo conseguimos aumenta la motivación y se gana en gestión y rentabilidad laboral", indica el presidente del ICF. El coaching también está obteniendo, aseguran los expertos, buenos resultados con adolescentes y estudiantes universitarios. La Universidat Internacional de Catalunya (UIC) ha sido, en este sentido, pionera en ofertar ese servicio a sus alumnos. "En edades en las que uno está orientando su futuro puede resultar muy beneficioso andar parte de ese camino de la mano de un coach", recomienda César Fernández.

El coach nunca debe de ser confundido, recalcan los expertos, con un psicólogo. De hecho esta técnica jamás se aplica con personas -indica Fernández- que padezcan alguna patología. Lo que hace esta disciplina, ahora tan de moda, es despertar en la persona que asiste a los cursos y sesiones sus mejores cualidades. Puede ocurrir, por ejemplo, que en ese camino el cliente descubra que el trabajo que está realizando no es el que le conviene. Y si decide cambiar de empleo, el coach jamás le priva el paso.


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